miércoles, diciembre 13, 2017

S. T.

Siempre será mucho más apacible, mucho más sereno escribir con una pluma estilográfica. Este es el único lujo que tengo y del que disfruto de vez en cuando.
Alguno más: comprar una botella de vino.

miércoles, diciembre 06, 2017

RSF

Pregunta. ¿Por dónde empezamos?
Respuesta. Yo no sé hablar. A mí no se me ocurre nada.
(...)

P. Le gustaba mucho alguna serie de televisión.
R. Un viejo de noventa años, que está siempre en casa, que no sale por la polución, por los fríos, por lo que sea. Y que está siempre, pues qué quiere usted que haga. Pues también ver la televisión.
P. ¿Y qué le parece?
R. No me gusta nada la televisión. Me parece horrorosa. Me parece, la española, más horrorosa que ninguna. Me parece un fracaso y un apoderamiento de la publicidad tremendo. La televisión se encontró con la publicidad e hicieron un pan como unas hostias. Porque es horrible, horrible, horrible. Horrible el ser instrumento de la publicidad y tener tanta publicidad. Tanta, tanta. Y el ser tan horrible, tan mala. Yo no sé las otras. He visto un poco la italiana. Cuando iba a casa de mis abuelos a Italia pues la cogía. Había algún programa decente. Decentito.

(...)
P. ¿Hacía listas de lo que escuchaba?
R. De una conversación cogí dos o tres cosas. Era en la calle Torrijos, ahora Conde de Peñalver. Ahí en la terraza de una cafetería, una señora explicaba la preocupación que tenía por un profesor que le iba a dar clases a su nieto. Hizo un comentario sobre los carnavales, que en la época de Franco eran para los niños, no para los adultos. Dijo: “Los carnavales, cosa más bonita para divertir a la humanidad”. También explicó, a propósito de las clases: “Yo de las matemáticas me fío, porque la matemática es una y no la pueden cambiar”.

miércoles, noviembre 29, 2017

El león de la Metro

El león
sobre el bidón de reciclaje
de papel
busca trabajo.
Al llegar la noche
duerme y sueña
cuando aún era joven
y rugía al principio
de cada película de la Metro.
"No ha sabido reciclarse",
aseguran con una mezcla de fastidio
y conmiseración.
Pero, ¿cómo se recicla un león atrapado
en un personaje?
¿Acaso la cigarra se pudo reciclar en hormiga?
Por la noche el color del ralo pelaje
se confunde con el viejo cartón.
Nadie lo descubre.
Nadie desea descubrirlo.
Sólo tienen ojos para la recién estrenada
Navidad.
Duerme con tu melena blanca,
con tu apagado rugido
con tus desgalichadas
patas.
Ni siquiera las ancianas hienas
que fueron antaño tan serviles
han sobrevivido.

sábado, noviembre 25, 2017

I love you, I love you, I love you What´s your name?

Un gran poeta gana un gran premio con un gran jurado después de una gran deliberación con grandes decisiones luego vendrá una gran presentación en unos grandes almacenes donde las grandes obras reposan en grandes estantes donde hay grandes rótulos donde se advierte en grandes letras de gran molde la gran oportunidad que tiene de adquirir la gran obra premiada de un gran escritor a un módico precio y que por una módica cantidad será un módico lector que pagará si lo desea a módicos plazos la gran pantalla de plasma que ha comprado en la gran tienda donde el gran poeta firma su gran libro y aparece en la misma gran pantalla que ha comprado usted módico lector con su módico sueldo destinado a cubrir sus módicas pero grandes necesidades para su gran familia y sus grandes amigos a los que regalará la gran obra de aquel gran escritor a falta de poder regalarles otra gran pantalla para ver al gran escritor cómo habla lee recita declama exhala excreta expele sus grandes versos en las módicas cabezas de sus grandes amigos para que crezca su gran belleza de poeta que gana un gran premio patrocinado por una gran marca de grandes pantallas de TV y aquí un gran o módico o gran FIN


lunes, noviembre 20, 2017

¿Quién?

El Papa gordinflón de Locarno

sábado, noviembre 18, 2017

Zong nan hai

A un paquete de tabaco le pusieron el mismo nombre que las oficinas del Partido Comunista de China.

Fume Congreso. Fumar mata

sábado, noviembre 11, 2017

El Tercer Paisaje

Me hablan de una revista que se llama El Tercer Paisaje que habla sobre aquellos espacios también llamados "no-lugares".
Espacios que por cierto siempre me han llamado la atención, y creo tener ya el recuerdo, como diría Machado: de vuelta a Madrid, desde Burgos, años 80. Tal vez sea de los primeros cuando volvíamos en el 8 y medio de mi padre. Al llegar a Madrid aquellos espacios, solares, semiabandonados luego de la construcción de las autopistas de entradas a la gran ciudad. Su quietud. Su abandono, el proceso de transformación que habían soportado y luego para dejarlos así, esquilmados, abrasados por el continuo remover de tierras, etcétera.
Tal vez sea por aquel entonces cuando me fijé en esas sensaciones emparentadas con cierta melancolía, abandono pero iluminadas por un sol radiante, finales de verano, que hacían todo ello más vivo, más encendido, con una luz diferente. La luz cristalizando el espacio para ofrecerme un perfil diferente. Tal vez sea también porque en ello, cuando niño, mil novecientos setenta y tantos, teníamos por hábito ir a jugar a los descampados producidos por la rápida construcción del nuevo barrio de Gamonal, en B.
Ahora descubro un libro de Gilles Clemént, Manifiesto del tercer paisaje, publicado en 2004, donde dice en sus primeras páginas, "Todo ordenamiento genera un residuo".

Perdurar

En la exposición de José Zorrilla, en la Biblioteca Nacional, se muestra una serie de libros y manuscritos, y las notas y borradores del propio Zorrilla. Se aprecia como el papel y la tinta permanecen casi iguales tras 150 años. ¿Qué rastro quedará de nuestras comunicaciones tras 200 años? Qué manía con perdurar.

La inexistencia de señalización de la expo nos hizo por un momento desesperar pero siempre con humor uno termina por reírse de estas circunstancias. Abajo a la izquierda, al fondo de todo, tras el museo de la propia biblioteca, encontramos finalmente la expo de Zorrilla. Breve pero interesante. Su intento infructuoso finalmente de congraciarse con su padre tras el abandono del hogar familiar creó un punto en común en todas sus obras.

Evolución aparente del ser humano en 25 años

Máquinas que hacen "bip" o "pip" y pantallas con mejor definición y más grandes.

jueves, noviembre 09, 2017

M.R.

Cobró sueldos 
Indiciariamente…
Pulgarmente,
corazonamente o mediamente,
anularmente,
meñiquemente.

Yema a yema…
los cobró,
sí.

Palmariamente,
sí, los cobró.

domingo, noviembre 05, 2017

Las calles, recordad las calles. Los viejos amigos. Y el dolor nuevo que os apacigua cuando llamáis a su puerta.
Un sustantivo podría salvaros pero está encerrado en una nota de piano o en un viejo cuadro del que solo parece ser solo una mancha en vuestra memoria.
Un pelo blanco que se cruza ante mí me indica que he de disfrutar de estas palabras.
Estábamos a la luz de una hoguera unos amigos rozando nuestras canciones en cada uno de nosotros, Y cada uno lanzaba sus anzuelos azules como pequeños ojos que palpitaran en la vete-tú-a-saber.
La tierra parecía un buen asiento. Eran las acampadas de los amigos con porros y disfrute como niños que aún queríamos seguir siendo.
Había incluso perdido mi nombre pero todos sentíamos un aliento.

Y las estrellas comenzaron a palpitar, audaces. Y nadie se quejó.
Fui a L.A. para escuchar a Tom Waits pero... ¿sabéis? ha pasado demasiado demasiado tiempo. Mucho tiempo.
Luego bajé por la misma calle y me dijo un amigo que estaba atestado de peña que presentaban un fanzine y le dije qué guay pero apenas se podía respirar. Allí se podía estar bien, pero me fui más abajo de la calle, al lugar en el que siempre tengo la sensación de que es Navidad. Un colega me invitó a beber y nos hicimos unas risas buenas.
Un par de metros más adelante en aquel garito bailé solo con todos mis años, en mi pelo blanco y en mi sonrisa difusa. Una chica de pelo negro encrespado junto a mí se tocaba la melena y me miraba. Éramos dos y la música estaba bien pero lo dejé estar y me marché.
Caminaba por la calle hacia casa y solo pensaba en el suicido, y en el coñazo de todo esto, si he de ser sincero, pensaba en eso.
Así que ahora en casa quiero seguir bebiendo y no encuentro una cerveza gratis en la nevera.
Me he puesto Tom Waits pero no es lo mismo que cuando lo escuchaba con los colegas en aquel bar hace casi 15 años y quiero seguir bailando este vals, este vals, este vals, contigo, contigo, contigo y conmigo hasta el final de la noche. Luego nos acostaremos y de tan cansados no tendremos ganas de hacer el amor. Tú te irás por la mañana y será bonito recordar tu última sonrisa.
Mi amor, mi locura y mi muerte.
No te lleves los libros del amor pues dejarás mi jardín vacío. No te lleves mi corazón de papel. No te lleves mi última caricia. No te lleves mis ojos mirándote. Por favor, olvídate una vez más de mí, como si no hubiera pasado nada. La mañana la he dedicado para ti. He visto tu culo frío, perdóname.

lunes, octubre 30, 2017

Todos los poetas han de fracasar mejor

A la salida del autobús interurbano todo se acelera. Una madre busca a su hijo. Su hijo se encuentra al otro lado de la estación y bebe de una botella envuelta en una bolsa de plástico. Permanece detrás de los viajeros que en fila aguardan ante la puerta delantera del bus que saldrá dentro de poco hacia la capital.
La madre no tiene dinero para volver al pueblo de donde ha venido buscando a su hijo y su hijo no sabe que ella le busca....
¿Por qué busca a su hijo? Es el único hijo que tiene y bebe de una botella que guarda en una bolsa de plástico blanca. Apesta a cerveza. Tras todos los viajeros, sus ojos encharcados, aguanosos; su pelo, su ropa de alguien que se ha fregado temporalmente de una vida acomodada. Un chaquetón de color verde militar y un pantalón de color hueso y unos cómodos zapatos -de alguien que se ha fugado de su propio paso, de su propia huella, y los ojos aguanosos de alguien que ha llorado o no, quién sabe, más que la media de cualquier madre...
-"¡Madre!... ¡Madre!" -grita a voces, grita toda la estación, es capaz de encoger el corazón de cualquiera que... pero a la inminente salida del autobús, de cualquier autobús, todo se acelera, se increpa el ritmo. Un muchacho pasa corriendo ante mí, apenas puede decir "perdón", corre desparejado, como si le faltaran los músculos, arrastrando pies y brazos, y la cabeza se gira de un lado a otro, sin sentido y te percatas, eso sí, de que todo su cuerpo fuera un chicle que apenas se sostiene por sí mismo, justo en el centro de su corazón, justo en el centro de su corazón, la muela de molino que mueve sus músculos, los brazos parecen agitarse renqueantes, ¿crees que perdió su autobús...? Fue entonces cuando aquel tipo había dejado atrás, justo detrás de él, la bolsa blanca que ocupaba la botella de cerveza, y se levantó como un resorte y fue entonces cuando dio unos cuantos pasos, sus pantalones de crema o de hueso y su madre iban por delante y decía "¡Madre, madre!", hasta que una ¡Madre! saltó sobre la otra y la madre se volvió, lo suficiente para que la oyera alguien que prestara atención porque ya sabéis que a la salida del autobús todo se acelera, más y más, y la gente que cruza por delante, una cola de pasajeros que aguarda, sí, el hombre había dejado allí su bolsa blanca de plástico blanca y persiguió a su madre que se marchaba, y quien antes había hablado con un hombre de su edad y le dejó caer, muy educadamente, muy ordenadamente, si aún no había, no quedaba algún autobús para S., y él la miró muy educadamente, muy ordenadamente, y "claro que sí... un momento, espere", tomando su smartphone se acercó a la taquilla y le dijo que "sí", "un momento", "espere", y se dejó caer hacia la zona de taquillas y fue entonces cuando La Madre le dijo con los ojos bajos: "es que el taquillero se ha enfadado conmigo... porque no llevo dinero", y aquel hombre ya se había ido hacia la taquilla apenas la escuchó.
El hombre con chándal de la selección española y en silla de ruedas iba de un lado a otro del pasillo de luz amarilla. La gente comenzó a salir al andén y allí encontré al hombre de cuarenta y tantos, bien vestido, bien vivido, que bebía de una botella en una bolsa de plástico blanco.

miércoles, octubre 25, 2017

A un perro le llaman Gurtel

Ayer por la tarde, antes de entrar en el Getafe Negro, acompañando al ínclito Anzoni Martín, conocido también por Toni Tonelada, comprobamos que, al otro lado de la plaza bien animada de gentes que salían del trabajo o iban de compras, se había colocado un puesto del PP. 
Entonces, de un extremo de la plaza escuchamos los gritos estentóreos de una señora que llamaba a su perrillo, el cual se había lanzado a correr enloquecidamente hacia el puesto: "¡Gurtel, Gurtel, ven aquí ahora mismo, no te me escapes!". 
Las miradas de los peperos y nuestras risas no se hicieron esperar. "¡Gurtel, Gurtel!", chillaba la pobre mujer detrás del perrillo de aguas. 
Gurtel fue a por ellos. 
No quisimos presenciar cómo acabó la cosa, tal vez se quedaría prendado de una perrilla llamada Independencia y desviara por fin su interés, evitando así el encuentro con los que venían a buscar prosélitos.

domingo, octubre 22, 2017

La bitácora

Lo mejor de seguir escribiendo un blog es que sigues teniendo compañeros y compañeras, es decir, a los que sigues considerando compañeros y compañeras o colegas, colegas de silencio y de actividad después de tantos años en este mundo del blog, de la bitácora, del diario electrónico. Y ahora me da por divagar por eso prefiero detenerme. Seguir en esto,. sencillamente sin un por qué y sin siquiera un cómo.

viernes, octubre 20, 2017

Ghost History

A Ghost Story, una película que nos habla del amor como una súpercuerda.  (Atención spoiler)

El amor pervive por siempre, incluso más allá de la muerte de uno de los personajes principales. 
Él queda como un fantasma que incluso llega a reduplicarse. Es, en ese momento, cuando accede no a otra dimensión, que así es, sino a contemplarse a sí mismo en un antes y en un después: dos planos paralelos que se atraviesan por medio del amor hasta que se consigue encontrar el mensaje revelador que se esconde y escondió ella en una de las jambas de la casa. Se pueden así vislumbrar los dos universos paralelos, la comprensión de un plano o dimensión la una junto a la otra. La explicación, la charla de uno de los personajes durante una fiesta en la casa donde habita el fantasma, ofrece o aventura de la trama pero no el todo de la misma. Y así ocurre con los planos de la realidad, con las diferentes dimensiones a las que accedemos. 
Mensaje de Esperanza: No sabemos absolutamente nada aún de en que lugar estamos, eso es lo que ocurre, comenzamos a abrir los ojos, a saltar del árbol descolgándonos como homínidos no con nuestros brazos sino con el pensamiento. Llega la revolución permanente del ser humano. Queda mucho trabajo por hacer durante miles de años, pero nos creemos que ya abarcamos una gran parte de ello... como el niño aquel que al haber leído un libro, haber viajado a otro lugar cree conocerlo todo, cree abarcarlo todo de manera tan satisfactoria como engañosa. ¿El antropocentrismo tan pueril puede ser de ayuda realmente a la supervivencia del ser humano?

Y del bar

Es un poco antimitocondrial.
Es un poco autoinmunitario.
Es un poco antimicrosomal.
Es un poco cirrótico-biliar,
es realmente es
un personaje singular
que habita los espacios sideral
y del bar y del bar y del bar...

Es un poco preconstitucional,
es un poco pronominal,
es poco avinagradosexual,
es un poco malhablado
y malfollado anal.
Es un personaje singular...
y del bar, y del bar, y del bar.

Es un poco libertina,
amoxicilina clavulánica especial,
le gustan las medias rotas,
las palabras cortas,
el perfil escaso
y las mentes efervescentes
en un torrente de ideas
particularrmente brutal
y del bar, y del bar, y del bar...

(risa sardónica)

jueves, octubre 19, 2017

Poema político

La Chica de la Curva ha salido de su curva.
Ha trasladado su “sede social” a Cataluña.

Al contrario que el resto de empresas españolas,
a ella se la trae al pairo el “ya no mola”.

Aterrorizará L´Estartit, Roses, Cadaqués,
nunca más Fuengirola, Peñíscola o San Andrés.

Surgirá de entre las sombras
cuando menos te lo esperas
en las noches donde Poe y Lovecraft
nunca amanezcan
pues sin patria ni banderas,
asusta mejor, se emociona.
Leerá, en aquellas noches de insomnio y duermevela,
a Pappaseit, Ausìas March o al gran Brossa
no a Garcilaso, Quevedo o al que habló de la rosa.

Chica de la Curva, ¡deja a la vieja España con sus trampas y sus fachas,
que ya tiene bastante con el miedo
que recrean sus políticos, sus tiranos y sus sátrapas!

Ella llega más fresca, más linda, más lozana
a las autopistas de peaje catalanas
como si no hubiera jetas en las masías más lejanas.

viernes, octubre 13, 2017

Secta

El miedo a la secta ha hecho que los poetas nunca se hayan visto como miembros de una secta. Existe un secretismo absoluto, una ocultación tácita, un silencio máximo.
Son una secta, digámoslo aquí, por lo bajo, muy bajo, demasiado bajo.
Digámoslo en modo "a tierra", "enterrador".
Digámoslo aquí. No lo repitamos.
Calla esa boca, apaga tu escritura, basta ya, es suficiente así, ese silencio de secta...

miércoles, octubre 11, 2017

Plato de lentejas

¿Cuántas lentejas te comiste?
Un bonito plato verde de tristeza.

COITO

Subsane la situación.
Susana debajo.

martes, octubre 10, 2017

Nicanor Parra

La poesía no puede ser otra cosa / que la mala conciencia de la época.

(Del libro: Nicanor Parra, Páginas en blanco. Universidad de Salamanca ediciones. 2001. Selección y edición a cargo de Niall Binns, e introducción de M.ª Ángeles Pérez López. X Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana).

martes, octubre 03, 2017

Diario de un puto parado

El aula se encontraba al final del pasillo. Mucha gente aguardando su turno ante las salas en donde se encuentran los funcionarios o personal contratado. Cristales translúcidos, con franjas de color para evitar saber lo que ocurre dentro.
Ha iniciado su soliloquio explicando cómo se maneja una herramienta de internet para conseguir un certificado electrónico en las búsquedas de trabajo y continua hablando de que él manejaba la red de redes antes de que llegara a España, recitando los buscadores que ya existían "pero americanos, ¿eh?, porque aquí en España no existía aún internet... y en dólares, claro, las cantidades en dólares".
Continuó su perorata con el trabajo que desempeñaba en televisión cobrando a los que debían pasta al ente, para terminar con lo cualificado en nada que estaba, y vacilando de lo mucho que llegó a conocer internet cuando apareció. Sin duda, una charla exasperante entre toda aquella gente que queríamos irnos ya. La tutora de empleo (no sé cómo se denominan laboralmente a estas personas) le ha preguntado por su nombre pero me imagino que estaba el último de la lista, es lo que tiene comenzar por orden alfabético. Todos en el mismo barco...
Todos en el barco que se va hundiendo, que va transformándose en algo vivo. Un barco que a medida que se va escorando varía en forma, en tamaño, como si cada uno de los marineros se hubiera metido para el cuerpo un ácido lisérgico y en su muerte contemplase un chisporroteo de formas nuevas, de objetos y seres recién aparecidos. Pensaban que contaban con ellos pero nadie sabía quién manejaba el barco en realidad. De hecho, algunos llegaron a dudar de que estuvieran realmente en un barco a pesar de que parecía evidente que así era... los ruidos, la disposición de los motores, las paredes, los pasillos, los camarotes... pero nadie conocía qué más, "qué más", se dijeron unos a otros intentando conocer el lugar en el que se encontraban a medida de que cualquiera de ellos desarrollaba su relato. Un barco que se hunde y nadie sabe de los que estamos allí salir de él.
Ha vuelto a subir el paro otra vez. Huelga general en Cataluña por la independencia. Aprovechar un suceso tangencial para que se desborde la convivencia.

miércoles, septiembre 27, 2017

27 de septiembre (2 microrrelatos por el precio de 1)

Una vez abierta la parte superior del wáter, una vez separada la tapa superior, una vez que se ha depositado ésta sobre el bidé, se comprueba que la parte inferior, una vez que se ha dado la vuelta, una vez que ha pasado el tiempo, toma la apariencia del corcho, parece un trozo de corcho por el tiempo. Dan ganas de rascarlo, de tocarlo, comprobar que no es corcho sino porcelana, un gran trozo de porcelana que se ha convertido en corcho y que ahora tiras al suelo, lo conviertes en bolitas, lo dejas todo perdido con ese juego absurdo.


Las mañanas se hicieron sangrantes. El horror campaba a sus anchas. 1980 comenzó a aparecer en el horizonte, el tiempo volvió sobre sí, se produjo el salto, hubo un error en el proceso Gran-Cósmico. Los habitantes no supieron huir porque no existía el concepto de huida sino el de absoluta confusión. ¿De entre las peores distopías? Una continua y exacta vuelta a los años 80, exclusivamente matérica una vez llegado el año 2018, 1 de enero. Nadie podía alegrarse, ni siquiera los que se consideraban los más nostálgicos, estos, confundidos, preferían pasar desapercibidos una vez que pasaban los días y comprendían. Se aburrieron mortalmente de ello porque las cositas modernas también les resultaban necesarias.

martes, septiembre 26, 2017

La rana, el caracol

Cantaba la rana,
respondía el caracol:
qué dice quién,
cómo... quién, ¿yo?
-¿Quieres una bandera?
-¿Para que cuelgue como una sábana
que de cosquillas se llene
y de sol?
-No, para decir
de aquí vengo
y allí marcharé,
para que me diga quién soy.
-Pues no hay bandera,
ni trapo, ni sábana, ni sol.
Así no. Así no.
¿Por qué, amiga rana,
amigo caracol?
-Pues porque no. Pues
al caracol, el rock'n'roll,
y a la rana
la buena lana
de un buen poema
escrito sin banderas, ni milicias, ni órdenes
ni masas.
¡Que ya son rana, que ya son caracol!

miércoles, septiembre 20, 2017

Notas

[El Retiro]

Salgo a la calle. Me cruzo con gente. Mucha gente. Una mujer intenta innovar, que se fijen en ella los "cazadores de tendencias". A su cintura queda anudada una gabardina clásica de color marrón [no sé qué hago en este automóvil, no lo sé. Conduzco, sin saber conducir, y voy chocando contra el quitamiedos en uno de los múltiples pasos elevados que existen en la autopista urbana. Tengo terror a que me descubran los polis. El coche se está destrozando contra el quitamiedos. Una y otra vez lo estampo contra él. Adelanto unos metros... como si estuviera conduciendo un auto de choque... otra vez... ¡slam!] y me dirige una mirada, me observa y y decido evitarla. Ella camina por su carril, yo por el mío. Surgen los corredores que de buena mañana. Esta vez se han transformado en anuncios móviles de un conocido banco y giran por el gran paseo en un azul cada vez más pesado y doliente. Multitud de marquesinas azules, móviles que giran al llegar a otro módulo, a otra gran intersección de la ciudad. Una y otra vez parecen repetir el mismo trayecto. Rostros de condenados en el quién sabe qué orden, qué nivel anillar de la Divina Comedia. "¡Caminando... te has abandonado!", grita la estentórea megafonía a los azules portátiles, móviles humanos... "No se detengan, aún quedan más vueltas a los más perezosos...". Castigo patrocinado por un conocido banco de un conocido país en un conocido mundo con su desconocida literatura que siempre nos interpela: "¿Pero qué estáis haciendo para que todo vaya tan irremediablemente mal?".
Un policía jubilado en bicicleta pasa junto a mí y junto a los setos, mirando a uno y otro lado, buscando con afán el crimen. Sólo están los gorriones acostumbrados, el ir y venir de las sombras de los hojas, multitud de hojas caídas que con las primeras lluvias del otoño quedarán empastadas en la tierra. Ahora comienza el trompeta rompiendo el original silencio (apenas se oía el fragor de los automóviles porque se había cortado el tráfico en domingo y ¡mira tú por dónde aparece el sonido que lo devasta todo!).
La gente empieza ya a abrigarse. Ha comenzado el nuevo año agroecológico, según dicen.


[A.]

Había tres. Sí, había tres. Uno: el chico con rasta hasta la cintura. Hoscas. El que tomó la caja de cartón con un plástico en el lateral a modo de ventana. Sí. Dos: La chica del pelo rapado, los lóbulos frontales, y de aspecto casi, muy parecido al chico. De su sencillo cinto a la cintura colgaba la cuerda con la que sostenía a su perra, negra, bruna, ladridona a otros perros, protectora de sus chicos. ¿Y el tercero?. Tres: la chica de la camiseta morada, de lycra, ajustada, con el pelo negro que caía en cascada sobre los hombros desnudos. Sí, eran tres. Los tres iban hablando de un proyecto en común, de una muchacha y un proyecto en común. Buscándose la vida, la vida sobre los adoquines, sobre los adoquines de las aceras urbanas.
[Pero detrás de ti, alguien hablaba de que Lluis Llach había atesorado 17 millones de euros, y los que había en la mesa, lejos de creérselo y por defenderlo, dentro de su "clase obrera", lo atribuían a una herencia anterior, lo que, en esencia, me parece lamentable, lo he dicho].


[P.]

Era un bar. Un bar. Un bar enorme. Un bar en el que todos cabían. Un bar muy cercano a la isla de
SãoVicente di Longe, en mitad del Atlántico. Un bar en el que, al salir de él podías, si lo deseabas, contemplar una pieza del Atlántico, frío, bravo, sin concesiones, abrupto, rocoso... Todo el mundo parecía acabar allí sin haber empezado desde hace mucho tiempo, desde el principio, o no. Un bar, cuando el sigiloso fulgor, el resplandor unívoco de la tarde destellaba, y que se convertía en un dibujo ácido y dulce, donde nadie rebuscaba en ritmos bravos ni en sigilosos ruidos... le falta una vocal a esa nube... ¿estoy llegando al vislumbre, a la revelación interior donde todo parecía tan claro, tan soñolientamente diáfano [Música de Rachid Taha y Cèsaria Evora] donde los poetas llegaban a la conclusión tan contundente, tan indescifrable y necesaria de "Volveré a escribir poemas de amor"? Un lugar donde era tan preciso, tan ejecutado, que no digamos, callemos, extremos de silencio, una vez más.
Pero volver a escribir poemas de amor entraña muchas cosas, por ejemplo, escribir poemas de desamor que es, por supuesto y todos los sabemos, desde donde tú partes...


[T...]

Escapar Uno. 
Llámalo así (...). El Escape como un acto generatriz inexplicable de tu vida, e incomprensible. Como si te hubieras dado cuenta de que estuviera uniformado a tu alrededor, es decir, aportar una palabra real a los demás, también por su verdad vital. Por una verdad vital que trasciende porque escapar para ¿llegar a algún sitio? Evidentemente sí, o no. Es como el acto de desaparecer, ¿desaparecer para aparecer en algún sitio? No. Simplemente se puede contemplar el reto de escapar o de desaparecer como algo en sí del ser humano, un proyeto vital necesario o ¿pero como premisa? ¿Premisa? ¿qué cojones crees que hago escribiendo esto después de 46 años aquí? 
Escapar. Después de un vasto análisis. Evidentemente no el único, pero sí suficiente.





sábado, septiembre 02, 2017

En la noche, una mujer

Ocurrió hace ya muchos años. Ella estaba sentada en una mesa contigua a la nuestra junto a otras personas. Había un barullo tremendo, como siempre, y a veces, cuando la cosa se ponía jodidamente ruidosa, teníamos que acercarnos para escucharnos. Cabeza junto a cabeza.
Aquella noche, la gente iba de un lado hacia otro y parecía no parar nunca, surgía de cualquier recoveco de aquel lugar oscuro casi escheriano y se ponía a caminar arriba y abajo, o eso parecía.
Era un puto manicomio, y allí es donde siempre nos encerrábamos cuando llegaba el viernes por la noche a beber y a fumar porros hasta que se nos acababan los cigarrillos, el costo y la pasta.
Decidimos hacia ya tiempo hablar a nuestra manera y por culpa de ese mismo caos: casi a gritos. Y eso a pesar de que éramos los más silenciosos de toda aquella panda de trastornados.
Una mirada, una mirada hizo que mi desinhibición producida por las cervezas la saludara con una sonrisa y con la mano alzada, un saludo regio, un poco bobo. Sí, así es, fueron las cervezas quienes saludaron a aquella muchacha que nos miraba creo que curiosa desde la mesa contigua en lo que considerábamos nuestro refugio, nuestro garito. No yo, yo no la saludé, fueron las cervezas, las ganas. El barullo hizo el resto. Y los porros. Ella miró lo que hacíamos. Le extendimos un papel. Captó nuestra atención. Era una mujer singular, especial, pero no la recuerdo, no la recordaré jamás. Fue ya hace tanto tiempo. Pero recuerdo su energía. ¿No es suficiente así? Tal vez me engañe. Sólo recuerdo eso. No recuerdo nada más. Creo que eso es todo.
Su pelo negro, azabache. Su gesto también borracho como el nuestro, construía una perfecta comunión. La seguíamos. Queríamos que estuviera con nosotros. Vio que escribíamos, que escribíamos palabras a cada cual más garabato, estrellados siempre contra el nicho blanco del papel... y fue entonces cuando se dirigió a nosotros. Tomó el bolígrafo y con toda la furia del mundo, con toda la furia desatada, con todos los putos caballos galopando en sus ojos, comenzó un ir y venir, un ir y venir de la punta de aquel bolígrafo haciendo vueltas y revueltas... Yo la miraba fijamente. Estaba junto a mí. Brillaba. Sentí que lo hacía con toda la fuerza del mundo, con toda la rabia del mundo, con todo el asco del mundo y con toda la belleza del mundo. No se equivocaba en absoluto. Nos quedamos callados. Nadie dijo nada. Sólo mirábamos como escribía una y otra vez sus vueltas y revueltas con el cuchillo hasta que dejó de hacerlo. Cayó el bolígrafo sobre la mesa de mármol. Nosotros la mirábamos. Dijo unas palabras que no alcanzamos a comprender y se volvió. Nos dejó allí, terriblemente solos. Ella se volvió. Nosotros solos otra vez. Esa noche.

El insecto

Me fumo los insectos de esta noche.
Lío el cigarro
mientras el insomnio nictálope
rebulle como patitas nerviosas,
sus élitros.
Sus antenas se debaten en la pega,
y el ocelo-celda
me encierra
en universos paralelos
pero sucumben al fuego de la brasa.

Otro día más, y otro.
Un corazón-insecto está en crisálida.
No despertéis su sueño
por miedo a que ignore su destino.

martes, agosto 29, 2017

DdA-XIII

Chico Pesadilla ha entrado en el bar.
-"¡Basta ya..., Chico Pesadilla!" -dice uno.

Dos hermanos. Uno de ellos se adelanta y se queda mirando fijamente al camarero que va de un lado al otro de la barra, sirviendo a los clientes, colocando las bandejas de lo que luego serán raciones en los expositores. El camarero mira al hermano y éste le pregunta algo. El hermano balbucea su pregunta, mientras que un hombre, su hermano, le pasa un brazo tranquilo sobre la espalda y le sienta a una mesa. Le ofrece una copa de vino tinto que bebe hasta dejarla mediada. Se la deja en la barra. Se la vuelve a pasar. Esta vez él se la bebe completamente. Sigue mirando la TV. Con los ojos vacíos. Sin un solo gesto en el rostro. Exactamente sentado en la misma posición. ¿Dónde se encontrará su cabeza?

Comienza a llover con más fuerza y me calo bien. Bien. Bien. Buscando un lugar. Calles paralelas, transversales, equidistantes... Ahora sobre mí, el puente de todos los puentes de todas las ciudades del mundo. El sonido de los neumáticos y sobre ellos el cielo recientemente abierto tras la lluvia. Alguno de los pilares de este puente han sido decorados con fichas de dominó.

-"¡Chico Pesadilla...!" -grita uno, fuera, en la calle.
-"Vale ya, hombre!" -responde el Chico Pesadilla, y sigue mirando su cerveza, y a un lado y al otro de la barra del bar.

lunes, agosto 28, 2017

DdA-XII (Burgos)

En domingo se dice más la expresión "Me cagüen Dios" que en el resto de la semana.

domingo, agosto 27, 2017

DdA-XI (Burgos)

La ciudad de las 100.000 luciérnagas no extinguidas. Tu cuerpo arrojado in the middle of the road con la línea continua partiéndote el corazón en dos. Al fondo se ven unas pequeñas luces en la frondosa espesura de un breve bosque. La perspectiva es aquí salvaxe. A mi derecha, un pueblo iluminado con delicados capuchones de luz ambarina, y un poquito más hacia adelante, línea perfecta, un ejército de luces desfila por la colina. Nadie sabe de dónde vienen ni adónde van. Les puedo asegurar que es un ejército de luz en línea.

jueves, agosto 24, 2017

DdA-X Hombre insolado

El hombre insolado
pide la cerveza más alta que tengan.

El tabernero lleva publicidad de su propia barriga
ignorándola y asegurándose
de que ahí es símbolo.

Viejos y pequeños
se alzan sobre la grupa
de sus bicicletas
y se vehiculan de vuelta al trabajo
o a casa.

Antes, un hombre delgadito,
con gafas pequeñas
minúsculas
me repite al hombro:
"Ahí he estado yo... Ahí he estado yo".
(Mira fijamente en la pantalla
el telediario de las 3).
Enormes judías de La Granja y perolos,
("alubias, alubias" -dicen los parroquianos),
pimentón rojo
y cazos que vierten
de uno a otro recipiente.
En comunión.
"Ahí he estado yo... Ahí he estado yo" -vuelve a repetirme al oído el alfiler.
A punto está el insolado
de contestar a su rezo,
a masticar sus propias palabras
aunque no se haya sentido
debidamente interpelado.

La muchacha grácil y liviana
estudia la carta de tapeo.
Bonita con sus lejanos 40 ya cumplidos.

(Era demasiado el sol para tan poco místico de camino
y volvió por otro lado).

Las palomas hacen confetti
con sus vastos gorjeos.

(Compramos por encargo).

Se evacua el sol, justo la sombra.
Los días se escapan por esta luz, esta piel
de nuevo y el tiempo
como siempre se muestra convención.
No hay un día escrupulosamente nuevo, por tanto.

miércoles, agosto 23, 2017

DdA-IX

Tendría que ponerme a contar la abismal distancia que se me suele abrir entre el deseo y el acto
Alejandra Pizarnik, Nueva Correspondencia (1955-1972).  Ed. Lumen

DdA-VIII El sombrero

Es necesario un sombrero para abordar el viaje.
Un sombrero de paja a ser posible, o hecho con elementos naturales.
Luego un cayado, un bastón que llegue a la altura del esternón y cubierto con una gasa de colores vistosos. Un pantalón, o mejor una bermuda que oculte las rodillas y con estampado de flores blancas sobre fondo azul.
Volveremos al sombrero si es necesario, pero aún no nos hemos decidido a entrar en el albergue porque sus puertas (arco renacentista, madera noble, escudo flor de lis y castillo) aún no se han abierto. De hecho llevamos una hora aquí y no hemos conseguido traspasar el umbral.
Los peregrinos llegan con cuentagotas, suficientes como para que el final horaden nuestro bello y siempre ágil, despreocupado sombrero.

jueves, agosto 17, 2017

DdA-VII


El otro día un amigo me pidió que le recomendase una película, y no caí en la cuenta de que esta le hubiera podido dejar suficientemente intrigado, suspendido, cariacontecido y sorprendido.
Recomendaré esta película: Yo.
Una película sobre la alienación laboral y de identidad.
Brendemülh está muy grande. Una película lo suficientemente sórdida como para hacer reflexionar a cualquiera. Una película que creo que ha pasado desapercibida.
Según otros, neogótica.
(Otra película que me impactó fue Las horas del día, protagonizada por este mismo actor y dirigida por Jaime Rosales. El giro absolutamente espectacular de la historia deja sin respiración a quien la ve.)

Tengo que actualizar el currículo.

jueves, agosto 10, 2017

DdA-VI

Aquella noche, mientras fumábamos a la puerta de aquel bar, les expliqué que a lo largo de mi vida, sí, estoy seguro de ello, que lo que mejor se me daba y que lo que había practicado siempre, con mejor o peor fortuna, era escapar. "Lo que mejor se me da es escapar", les dije, y empecé a contarles cómo fue la primera vez. Era un niño, apenas tenía seis años, si mal no recuerdo.
Uno por uno fueron entrando en el bar. Uno por uno fueron apagaban sus cigarrillos y regresaban al bar.
Me quedé solo, al final, fuera, sonriendo.

DdA-V

Mi madre me dice que cuándo voy a dejar de llevar esas camisetas de publicidad.
Sonrío y le contesto que esta podría ser la única que tiene cierta publicidad porque es de una tienda deportiva, pero no más que esta.
Me contesta que "y esa que llevas de un tal Couso". Le explico la historia de Jose Couso, un cámara de TV, de cómo le mataron en Bagdag.
No me apetece seguir más. Es igual.

sábado, julio 29, 2017

DdAIV

Todas las afirmaciones sobre el arte me dan asco.

[Añadido hoy: Ésta, sin duda alguna, es una afirmación más.]